
Una fina luna de columpio
con dos cuernos hacia arriba,
como el perfil de una cáscara de nuez
soportando la redondez de una sombra,
como una abstracta mano decreciente
derramando la única estrella del horizonte,
nació un veinte de enero de hace treinta años.
Una media luna de naranja
con un solo gajo hacia el oeste,
como la letra “c” rellena de luz blanca
garabateando la planicie del mar oscuro,
como una abstracta mano decreciente
iluminando la noche expectante,
nació un cinco de mayo de hace varias horas.